viernes, 20 de mayo de 2011

Repitiendo viejos códigos...

Todo está sucediendo ahora; pero nuestra personalidad formada por nuestro pasado se alimenta de la memoria y de la información que tenemos acumulada haciéndonos repetir viejos códigos.
El observador se cree diferente a lo observado y por eso, juzga, opina, recuerda, compara, analiza, elige. Y en esa elección sobre lo que le gusta o disgusta al observador se genera todo conflicto: Lo que tengo, lo que no tengo, lo que deseo pero no obtengo, lo que pudo haber sido, lo que debería ser, la frustración de una mente que desea poseer, y queda automáticamente poseída y prisionera de su propia irrealidad.

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